












La tensión vuelve a subir en la industria de Río Grande. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) decidió endurecer su posición frente al escenario que atraviesan los trabajadores y puso nuevamente en el centro de la discusión la defensa del empleo y del proceso productivo fueguino.
Según lo informado tras el Congreso Extraordinario de Delegadas y Delegados realizado este lunes, el sindicato aprobó dos resoluciones. Una de ellas contempla avanzar judicialmente con una medida cautelar destinada a preservar los puestos de trabajo, ante los cambios que se pretenden introducir en las líneas de fabricación de equipos de aire acondicionado.
La preocupación no es nueva. La UOM ya había advertido que la incorporación de componentes importados con mayor nivel de integración podría reducir significativamente las tareas que actualmente se realizan en las plantas de Tierra del Fuego. El gremio llegó a señalar que podría quedar comprometido hasta un 60% del empleo vinculado a esas líneas.
Pero el conflicto tiene además un frente salarial.
El Congreso sindical resolvió exigir una respuesta al reclamo paritario en un plazo de 72 horas, en medio de un escenario de fuerte pérdida del poder adquisitivo y de creciente incertidumbre laboral.
La disputa se da mientras la industria fueguina continúa atravesando conflictos por despidos, cambios productivos y negociaciones entre empresas y trabajadores. En el caso de Mirgor, por ejemplo, la conciliación obligatoria continúa sin que las partes hayan logrado acercar posiciones.
Desde el Gobierno provincial también se expresó preocupación por los cambios en la fabricación de aires acondicionados. El ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, sostuvo que una reducción del valor agregado y de los procesos realizados en la provincia impactaría directamente sobre el empleo industrial.
La nueva resolución de la UOM marca un cambio de escenario: el conflicto ya no queda solamente en la discusión gremial y paritaria, sino que también tendrá una batalla judicial por la continuidad de los puestos de trabajo.
Mientras el gremio prepara la presentación cautelar y espera una respuesta salarial, la presión sobre las empresas y los distintos niveles del Estado aumenta.
En Río Grande, donde miles de familias dependen directa e indirectamente de la actividad industrial, la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿cuánto empleo puede perder la ciudad si se reducen los procesos productivos dentro de las fábricas?
La UOM ya dio su respuesta: va a defender cada puesto de trabajo y amenaza con profundizar el plan de lucha si no aparecen respuestas.