












La paciencia de los gobernadores parece haberse terminado. Milei necesita los votos para avanzar, pero las provincias ya dejaron en claro que el apoyo no será un cheque en blanco. Ahora la pelea es por recursos, obras y poder político.
En la Casa Rosada saben que cada voto cuenta. Y los gobernadores también saben que, esta vez, tienen la llave del Congreso en la mano.
La pregunta ya no es si habrá negociación, sino cuánto tendrá que ceder Milei para conseguir los votos que necesita. Porque en la política argentina, cuando faltan votos, el precio de la negociación siempre sube.